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Otros viajeros | Other travelers

Viajando de Argentina (Bs. As.) a Italia (Milán) con Ofe | Traveling from Argentina (Bs. As.) to Italy (Milan) with Ofe

Hola! Somos una familia de dos humanos y yo, quien les habla, Zulma. La reina, una diosa, lo más bello que verán tus ojos. Todo empezó cuando era una pequeña bebe y el humano hombre me rescató de una caja horrenda y me llevó a mi mansión, bueno…quizás no era del todo una mansión, pero me conformé con que sea él mi sirviente. Pasaron los años y el humano me presentó a una humana nueva, que de repente usurpó nuestro hogar. Por suerte enseguida la puse en su lugar y se convirtió también en mi esclava personal. Vivíamos muy bien, a veces me cansaba de que supliquen por mi amor, pero bueno, cedía con tal de obtener algún alimento extra.

Pero lo peor ocurrió cuando a mis humanos se les ocurrió dejar mi humilde mansión. De repente todo se dejó de centrar en mí y se centró en esa mudanza, la cual en el comienzo, no estuve de acuerdo.

ANTES DE VIAJAR

Antes de que arrancara la pesadilla, mis humanos me llevaron al veterinario. Ya empezamos mal. Por suerte solo fue un pinchazo que casi ni sentí. La humana me dijo que me habían puesto una especie de chip. Como???? Ahora soy un cyber-gato? 

Antes de irme me volvieron a pinchar, esta gente no sabe con quién se está metiendo. Pero bueno, como era una vacuna antirrábica para no agarrarme cualquier cosa mezclandome con los plebeyos, acepté.

Después a mis humanos se les ocurrió que yo tenía que empezar a acostumbrarme a salir al exterior, a los ruidos, y dejar mis aposentos. Al principio me negué, maulle todo el tiempo imponiendo mi desacuerdo con la situación. Luego de varios fines de semana, saliendo en mi transporte y volviendo a mi hogar, me di cuenta que no había tal peligro y hasta me pareció divertido juntarme con la chusma (aclaración consulten siempre con su vete).

Por otro lado, a partir de los consejos de una tal Frida, me acomodaron mi transporte de reina para que yo me sienta cómoda y hasta lo use de cama a diario.

Una semana antes de viajar mi humana se comunicó con los que tramitaron mi mudanza, creo que se llamaban SENASA o algo así. Ellos le dijeron que debía enviarles un mail a ezeizaeq@senasa.gob.ar con: mi certificado de salud, que debía pedir al veterinario no antes de 7 días del vuelo y el dni de la humana con la que viajaba.

Ellos después le iban a mandar una solicitud de exportación para mi viaje, que por cierto salía un dinerillo.

Algo no menos importante fue que mi humana llamó a la aerolínea para reservar mi asiento. Obviamente, no me iban a mandar con las valijas. La pobrecita no tenía para primera clase, no me quedó otra y la perdone.

EN EL VIAJE

El día del viaje llegó y yo estaba un poco nerviosa, no sabia a donde me llevaba mi humana y si en ese lugar nuevo me tratarían como la reina que soy.

Mi humana, también nerviosa, llegó conmigo al aeropuerto cuatro horas antes.

Por suerte no se había olvidado ningún documento, no le digan pero es media despistada la pobre. 

Teníamos mi comprobante de microchip, mi certificado de vacunación y certificado de salud que le dio mi veterinario. Y por otro lado la solicitud de exportación que le mandaron por mail a mi humana los de SENASA.

Con todos mis papeleos y su dni, la humana me llevó a una oficina, también de estos de SENASA, donde a cambio de los papeles nos dieron un permiso de embarque. Si, a cambio de los papeles y también de dinerillos. Como yo no sé contar, por que soy una gata, la información de cuánto costó cada cosa la pueden consultar llamando a la oficina de SENASA: 4480-0582, son esclavos amables, no se preocupen.

Con ese permiso fuimos a ooootro lugarejo donde mi humana hizo el check-in (ahora se hace la gringa). Ahí me miraron, como yo viajaba con ella tuvimos que ir a pagar mi asiento.

Con el embarque hecho ya estaba todo listo, solo quedaba pasar seguridad, migraciones y buscar la puerta para volar.

Quiero aclarar que como soy una gata de la realeza, me comporté como tal. Mi humana sabía que no me gustaba mezclarme con la chusma así que nunca me sacó de mi transporte. Viaje sin chistar, pero de los nervios se me cerró el estómago y no quise ni tomar ni comer nada de lo que me ofrecía. Aunque me habían puesto una alfombra de pañal para que mis patitas no tocaran mis desechos, no pude hacer nada durante el viaje. En fin, como mi humana no paraba de acariciarme, cedí y me quedé dormida casi todo el trayecto. 

LA LLEGADA

Después de un laaaaargo vuelo llegamos a Madrid, España. Primero pensé que la humana se había confundido, pero no, era solo una escala.

Al bajar del avión no hubo mucho que hacer más que ir a la puerta de embarque y esperar. Cuando llegó la hora, antes de subir al avión, le pidieron mi permiso de embarque. Como vieron que era de la realeza, me dejaron pasar sin chistar.

En el segundo avión tampoco pude comer, ni tomar ni nada, pero me hice amiga de dos simpáticas azafatas que me dejaron estar en un lugar grande y cómodo digno de mí.

Sin más llegamos a Milán, Italia. Cuando aterrizamos parecía que los italianos no se habían enterado de mi llegada por que no me pidieron ningún documento, los debo haber intimidado con mi belleza. Agarramos los cacharros de mi humana y salimos de ahí.

Para mi sorpresa el viaje no fue tan terrible como imaginaba y para compensar el cansancio mi humano nos esperaba, en mi nuevo reino, con un banquete, varios lugares para dormir y un toilette nuevo para que estrenara. No tardé en acostumbrarme y en adueñarme de la casa por supuesto. Ahora soy una gatita italiana feliz.

Gracias Vicky y Zulma!

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